

El cojín de lactancia es uno de esos imprescindibles a los que se les da un uso constante durante el primer año del bebé. El primero de esos usos es durante la lactancia, en la que se convierte en una mullida plataforma elevada donde se apoya el bebé mientras toma el pecho, lo que mejora la comodidad de la madre y del niño.
Más adelante, el cojín de lactancia ayuda al bebé a mantenerse sentado, sujeto y protegido, durante la época en la que va aprendiendo a erguirse. Su diseño flexible lo abraza impidiendo que se caiga y se golpee.
Después, cuando el pequeño comienza a intentar gatear, le sirve de apoyo para aprender a mantenerse sujeto con las manos y las rodillas, protegido por un soporte mullido debajo y acelerando el proceso de aprendizaje.
Como ves, hasta que tu pequeño tenga 1 añito el cojín de lactancia te acompañará contínuamente haciendo la vida del bebé más segura y cómoda.
El cojín Boppy de Chicco, además, dispone de un sistema flexible que permite modificar su forma para adaptarse al uso y recuperar después su forma original, multiplicando su versatilidad al adaptarse al tamaño del bebé y a la complexión de su madre, sin molestias y sin estropear el cojín. Además, dispone de un tejido diferente en cada lado, lo que te permite elegir el que más te apetezca en cada situación. En definitiva ¡tienes que probarlo!
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